El desánimo que sólo perece ante la falsa promesa de abandono. No estoy diciendo nada. Escribo poco y digo aun menos. No me importa nada. Ni tú ni él ni lo nuestro-contigo ni lo nuestro-con él o con otros. ¿Abandono de qué? ¿Abandono de quién? ¿Ahora? ¿Un día que no sea hoy, quizás? Probablemente nada, nadie, nunca.
Estaba escuchando el crujir de la suela de goma de su zapato, era un sonido que parecía estirarse en el tiempo, como si únicamente su pie cambiara su condición temporal, como en cámara lenta. Estoy cansada. El abatimiento que llega de ningún lugar, de ningún tiempo, de nadie, llega libre para ser mío por completo, pertenecerme, quedarse cuanto quiera. Me dan ganas de ir a mirar artículos de oficina y papelería al Lumen que está aquí a la vuelta para despejarme. Tengo frío y luego mucho calor. Pienso que sigo sin entender la expresión de tener el cuerpo cortado. Yo nada más quiero ir a lamer una bola de helado frente a un muro de rocas y buscarle formas a cualquier lienzo desuniforme que se preste para ello.
Me caen bien gordos los temas en los que la primera salida o la más conveniente o la más obvia o, peor, la más prometedora es decir "Bueno, es que eso es relativo".
¿Cómo hacen para seguir poniéndole atención, mientras yo pienso en comer y en encontrar figuras en las nubes o en las piedras o en las paredes? O en que habla muchísimo y cita a un chingo de autores. Es un tipo simpático que tiene una plática bien pinche interesante, parece que carga en las bolsas de los párpados todas las lecturas que ha hecho, mismas que le han teñido de rojo los minúsculos conductos sanguíneos que tiene la carne blanca de los ojos. Su ringtone, que suena a la mitad de su soliloquio, se me figura a melodía de pianola en alguna cantina del viejo oeste, bien cotorro.
Y mientras tanto habla de hechos, fenómenos, eventos, Darwin, Norbert Elias, perpectiva inmediata basada en experiencia. Que vivimos muy poco. Nos compara con animales en la duración de la vida. Y que mejor no, que mejor vivimos mucho. Las ciencias sociales, ciencias naturales. Temporalidad, perspectiva de distanciamiento, cultura, la otredad. (Se rasca cerca de la sien con mucha suavidad y hasta cariño. Qué bonito que alguien se quiera mucho como para acariciarse mientras se rasca). Los europeos son egocéntricos. Bueno, algunos, no todos ¿no? (Hay un par de risas discretas y alguien tose para aclarar su garganta sin intenciones de hablar.) El egocentrismo europeo, continúa, se extendió por todo el planeta. Algunas culturas se mezclaron, otras se extinguieron. "El europeo es como es, eso es lo humano: como es el europeo es lo humano". Evolución en las ciencias sociales, es más valorativo y menos descriptivo.
El pensamiento, no sólo eurocéntrico occidental sino también el masculino, fue el que dominó... Aunque me duela, he-he, ay, sí, ¿no? (Yo no entendí el chiste y me quedé pensando en él unos momentos sin éxito)
Y cuando me di cuenta ya estaba poniendo atención, salvo cuando me quedé pensando en su broma, pero seguía con hambre.
No digo que hay más hombres, sino que el pensamiento masculino es dominante... ¿no? No hay más hombres que mujeres... ¿o sí?... ¡No hay siete mujeres por cada hombre! (Risas.) Pero ¿quién es el otro?, ¿cómo lidiar con alguien/algo que nos provoca rechazo?
Síntesis. Una ciencia del hombre. Separación de disciplinas y campos, diferenciándose de las otras y delimitando sistemas de investigación, cruzan campos y tradiciones teóricas -interdisciplinariedad, multidisciplinariedad- porque ven que es necesario. Los problemas NO están separados por disciplinas. Por ejemplo, el cambio climático, *bla, bla, bla*... ¿Qué vamos a hacer? ¿Quién tiene la culpa? Eso no va a resolver. ¿Cuál es la dinámica del fenómeno? Perspectiva limitada del sentido común esa de los malos y los buenos... ¿Por qué les estaba diciendo esto? (Risas.) Ah, sí, por la ciencia del hombre, ¿no? El calentamiento no lo va a resolver la ciencia. Problema social, científico, técnico, moral... Fantasía de que vamos a identificar el origen de las cosas. Religión, mitos, explicar el origen del mundo. Un discurso totalizador, la síntesis. Perspectiva ambiciosa del curso. Hay que irnos con cuidado porque son muy pocos meses los del curso... ¡y luego no leen!, ay, sí, he-he.
Luego los maestros tendemos a evitar que los alumnos hagan preguntas porque nos meten en problemas pero ustedes ya se acostumbraron, la idea es que participemos y aportemos todos las inquietudes sobre los temas.
Y ya, sin querer, puse atención en la clase.
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